El Billete Arrugado

billet-froisseUn orador renombrado inició un seminario mostrando al auditorio un billete de €100 euros. Dirigiéndose a los 200 espectadores preguntó:

“¿Qué es este papel y tendra acaso algún valor?” Alguien respondió: “Es un billete de €100 euros que vale tanto en el mercado nacional como el internacional para pagos de productos, servicios y demás por su valor nominal”, respondió uno de los muchos participantes que levantaron la mano.

El orador procedió a abollar el billete de €100 euros con ambas manos hasta convertirlo en una bolita de papel arrugado. A continuación, la desplegó nuevamente y tras un intento fallido de enderezarlo preguntó: “¿Ahora, aún podrá negociarlo por su valor nominal?”

“¡Sí!” fue la respuesta contundente de los participantes.

“Bueno,” dijo, “Parece que no le he hecho lo suficiente, ¿Qué pasa si hago esto?” arrojando el billete al suelo y pisándolo con su zapato. Luego lo recogió, todo arrugado, sucio, dañado y difícil de reconocer a distancia. “¿Alguien quiere cambiarlo por su valor de cotización?” Muchos alzaron la mano.

“Creo que el billete aún mantiene su valor”, respondió un participante en con voz dudosa. “El billete todavía puede traer bienes por el valor de €100 euros”, dijo otro participante. Todos estuvieron de acuerdo.

“Amigos míos, hay una lección muy valiosa para aprender de este ejercicio. Delante de sus ojos he desfigurado, mutilado y alterado el billete. Sin embargo, no importa lo que hice con el billete, todavía confirmaron su carácter negociable porque estaban seguros de que a pesar de mis acciones, no disminuyó su valor. Aún es un billete de curso legal por el valor de €100 euros”

Muchas veces en nuestra vida caemos, nos arrugamos, o nos “revolcamos en la tierra” por las malas decisiones que tomamos, por las difíciles circunstancias que nos rodean y / o que hemos contribuido a crear. Llegamos a sentir que no valemos nada. Puede incluso aparecer así a los demás de tu entorno. Pero no importa lo que ha sucedido ni qué va a pasar, no olvide que jamás pierdes tu “Valor”.

Métodos Prácticos para Combatir el Estrés

stressHaga ejercícios regularmente. Los aeróbicos durante 15 a 20 minutos por día constituye una de las mejores maneras de reducir la tensión.

Coma bien. Evite los excesos de cafeína y otros estimulantes que pudieran causar ansiedad. Las frutas y verduras frescas son altamente recomendadas para reducir el estrés. Los alimentos que contribuyen al estrés pueden incluir: platos preparados, azúcares artificiales, bebidas gaseosas, el chocolate dulce, los huevos, las frituras, la comida chatarra (fast food), el cochino, carnes rojas, el azucar, productos a base de harinas refinadas, las chucherias o botanas, los alimentos que contienen preservantes o fuertemente condimentados.

Duerma lo suficiente. La mayoria de nosotros necesitamos entre siete a nueve horas de sueño por noche. El dormir no sólo permite su cuerpo descansar sino también le da tiempo a su cerebro a organizar lo que haya aprendido.

Ríese. No tome las cosas demasiado en serio. Al momento de reírnos o sonreír, aumenta la circulación de la sangre hacia el cerebro y se liberan las endorfinas. A su vez, el nivel de estrés disminuye. Los estudios demuestran que el reír no solamente reduce la tensión sino también mejora el sistema immunológico.

Sea decisivo. La indecisión le impide tomar acciones apropiadas, lo cual intensifica el estrés.

Tenga autoridad. Comunique abiertamente sus ideas, sentimientos, etc… con los demás, aún cuando haya diferencias de opiniones, eso si, no sea agresivo.

Anímese. Si eres de las personas que tiende a echarse la culpa encima por los problemas (aún cuando no lo sea) puede hallarse culpable de pensar negativamente de si mismo, lo cual es un factor importante de estrés. Acepta los contratiempos como algo común y corriente en la vida, le ayudará a tener mayor auto-estima y disminuirá los niveles de estrés. Piensa positivamente acerca de si mismo.

Bájele dos y relájese. Tranquilícese, no se apure, haga una caminata. El hecho de alejarse momentáneamente de una situación estresante le ayudará a relajarse y pensar “en frío” y lógicamente cuando vuelva.

Priémese. Cuando realice una tarea, aunque sea pequeña, tomése un momento, surfea internet, visite una biblioteca o vaya al cine. Aquellas personas que se auto-premien disfrutan de una mejoría cuantitativa de su sistema immunológico durante varios días.

Nutra su alma. Las creencias religiosas y/o espirituales nos brindan una visión panorámica lo cual nos permite colocar las cosas en su debida perspectiva cuando estemos estresados.

No hesite en pedir ayuda. Busque consejo y/o atención médica si repentinamente le dé un ataque de pánico, se encuentra inhabilitado de trabajar por la ansiedad, la auto-ayuda es insuficiente o no puede precisar bien la causa de la ansiedad.

Establezca una rutina. Al establecer una rutina diária puede ahorrar tiempo y prevenir el estrés. Previsiblemente podrá asegurar que a pesar de los contratiempos, ciertas cosas se mantienen constante.

Crea listas. Haga una lista a diario de los “Que Haceres” que pretende realizar. Priorice, esto le ayudará a ser mas realista acerca de cómo emplea su tiempo. Una vez realizada una tarea, táchela de su lista de “Que Haceres”, esto reducirá el nivel de estrés al disminuir la lista.

No aplace las cosas. Esto disminuye tanto su productividad como calidad, agrava el estrés, genera culpabilidad, frustración, resentimiento y bajo auto-estima. Recuerde, cuanto más estresado esté, mas grande será la tendencia en aplazar las cosas para otro momento.

Adaptado de: El Estrés, 63  Maneras de Bajar la Tensión y Mantenerse en Forma,  People’s  Medical  Society, 1996. y  Once Medios Para Combatir el Estrés, por Christina Frank.